lunes, 21 de noviembre de 2011

Frágil

Al niño lo reciben
con cantos arpados
en el cielo.
Su cuerpo,
es el alimento
afrodisiaco
de los dioses.

Bajo el vapor
de las aguas,
vendavales
van arrojando
hombres
desde los navíos,
tomando la cruz
como una proa.
El corazón
se estaca
y un río de sangre
derrama penas.
Un océano.
Ahí,
donde el espumaje
del mar
se mece como cuna,
abriéndose  las gaviotas
como un móvil
que pende del sol
Boca Arriba.
El niño muerto.

Sobre la tumba,
remolinos de papel
giran rededor,
orando con el viento.
Se despierta el niño,
y su cuerpo,
bajo una alfombra verde,
guarnece en polvos
de hombres. 
Y la cruz,
se convierte
en la victoria
de los dioses .

Alguien abre una puerta,
chilla la puerta,
el niño:
“Hay un vaso de
          hielo
Frente a un espejo
          roto”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario