martes, 22 de noviembre de 2011

En la esquina

En la esquina dominical
Nauseabundan  bebedores.
Pasa un joven circunspecto.
Traje impecable. Militar instrucción.
Sus zapatos
de negro diamante,
pisan el escupitajo
de cual viejo siervo
desdeñado.
Se persigna una Mujer.

También pasa la tarde
y pasan los remolinos de tierra
escoltando a pichangueros
que con sus calcetas amarillentas
tiñen los eriazos de vida.

Los bebedores son como una fuente,
sin agua, sin líquido, sedientos;
de los deseos previos,
aquellos que piden antes
de pasar por ahí,
pudiendo cumplirse
cuando ya pasaste.

Se enmarca la esquina,
las veredas, las cunetas.
Verano impetuoso.
Niños y grifos salen
a encontrarse,
lástima que dañan a la calle,
nunca la había visto tan triste.
Todo aparece
dentro de un cuadro
con movimientos sinuosos.  
Ese cuadro
que no tiene sitio,
por  casas comunes
y corrientes,
porque donde viven todos
no vive nadie. 

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