Preliminarmente de ti,
tus ojos ya me habían brillado,
me habían brillado en el camino,
en las veredas pedregosas;
sin conocer el rumbo.
Mirando hacia la costa
la silueta de un jamelgo blanquecino
reflejaba a Kuyen en su creciente
y guiaba mi camino hacia ellos.
Los aviste,
centelleando
una y otra vez,
como disparos de camanchaca
que caen sinuosos entre las valdivias.
Me tendía,
un farol daba luz al navío
y recitaba,
recitaba ante una piedra en alto
reverencias a tu arribo.
Preliminarmente de ti,
el humo flagelaba conmigo
se hacía enredadera sobre mis huellas,
porque las personas no se buscan,
se encuentran.
Anillaba domingos y los dejaba
en una torre, extraño lugar,
desde donde mecía girar remolinos
en el agua de la batea.
Ansiaba momentos,
¿qué habrán sido?
¿plenitud?,
el deseo proyectado hacia adelante,
la Nostalgia hacia atrás.
Pastaba el cemento,
comía de la hierba seca,
suspiraba olores que me recordaban
a nada y a todo.
Amanecía nupcial,
el velo solar transitaba por las murallas y los hogares,
todos volteando a su vista.
Se aparecía un canto, una voz, de otra latitud,
que cosechaba oleaje de ríos encima de tu lengua.
Y tu presencia se me apaisó,
como el flamenco
estancado en su salar.
"Anillaba domingos y los dejaba
ResponderEliminaren una torre, extraño lugar,
desde donde mecía girar remolinos"
me quedó rondando en la cabeza...
(cata calvetti)