viernes, 8 de abril de 2011

que las velas ardan hasta en las ánimas

Un vendaval de tiempo pasó sobre mi cabeza
enmarcando el cuadro de un hombre con años crestados,
todo por guarnecer un peluche mimado al rincón de la cama.
Soy un reo, me ando fugando: es la historia de un mito
que se volvió leyenda y ahora es historia.
Allá afuera vive un pueblo en blanco y negro necesitando pertenecer
bajo el alero de un sauce como un cristo que nunca fue hallado;
Aquí adentro yacen los restos de un  vetusto chalequito mio sobre baldosas,
Haciendo el reflejo de mi nuevo rostro.

Que las velas ardan hasta en las ánimas,
porque haré un sacrificio: tragaré palabras de indios, físicos y animales
para que todos me entiendan; si no resisto, 
beberé el último suspiro de todas las gentes.
Si es justo y necesario, nadaré entre las brisas etéreas sobre los olivos.
A un reloj le arrancaré las agujas que vayan zurciendo el paso del tiempo.

No me cansaré de seguir viviendo. 

2 comentarios:

  1. A un reloj le arrancaré las agujas que vayan zurciendo el paso del tiempo.

    No me cansaré de seguir viviendo.



    Esa última parte, la raja.

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